Primer viernes

Primer viernes de marzo. Tiempo cuaresmal. Llueve torrencialmente sobre Madrid. Que se ha tornado en gris. Hay colapso en las grandes vías. Estoy en Riancho, en Raimundo Fernández de Villaverde. Junto a El Corte Inglés, de Castellana. Suelo venir a comer aquí los viernes que me quedo en Madrid. Es un restaurante gallego de calidad. Me sorprende su carta. Empanada de chocos guisados. Que la preparan exquisita. Y estofado de jarrete. Que me gusta que lo acompañen con patatas fritas. El rioja lo tomo por copas. Pero esto lo hago en otras fechas. Hoy es distinto porque estamos en temporada de cocina de Cuaresma. Por lo general acudo sólo a Riancho. Lo que permite acomodarme en la barra. Que es una forma de comer que me gusta. Sobre todo cuando dejo atrás el trabajo. Y empiezo el fin de semana. Que es la república sosegada que todos ansiamos. Pero que difícilmente conquistamos. Aunque yo soy paseante de Madrid. Que no en corte. Llueva o haga frio. La barra de Riancho es amena. Los que se conocen hablan con familiaridad. Y los que no, buscamos el motivo. Pero conversamos. Le pregunto al encargado si tiene plato cuaresmal. De cuchara, claro está. No es que me mueva por preceptos religiosos. Que estoy en el otro extremo. Sino porque pertenezco a una generación que -religión aparte- sabe lo que es la cocina de vigilia. Fundamentada en el bacalao. Pincho en hueso porque en Riancho son gallegos. Así que el pretendido potaje de bacalao con garbanzos y espinacas me lo sustituyen por unos chocos con habas. Plato único. Al que añado como postre unas obleas de filloas azucaradas que riego con orujo blanco.

taberna-la-casa-de-las-torrijas-madridSin darnos cuenta nos  hemos  introducido ya en el tercer mes del año. Y estamos a un paso de Semana Santa. Lo noto paseando por Madrid. La Antigua Pastelería del Pozo ya anuncia sus torrijas de bizcocho. Al igual que El Riojano, que las elabora de leche. Lhardy y La Mallorquina también las exhiben en sus vitrinas.  Como al final de la calle Mayor La Santiaguesa, que ofrece variedades según los gustos. Una de ellas bañada en chocolate. La torrija -en México, torreja– es un dulce de origen humilde hecho de pan. Por lo general de dos días. Que es mojado en leche, en vino o en miel, dependiendo en qué lugares. Hay quienes la situan en el siglo XV. Procedente de los conventos. Pero entra en la cocina popular en el XVII. Siempre en Cuaresma. En Andalucía la preparan en pan de molde mojado en vino de moscatel. Que se fríe en aceite de oliva y después se baña en miel. Y en Madrid se elabora sobre rebanadas de pan mojadas en leche y huevo que también se fríen. Con el añadido del almíbar, la canela y la corteza de limón. O la naranja rallada. Es tan tradicional este dulce en la capital de España que existe una taberna llamada La Casa de las Torrijas que las tiene todo el año. Está en la calle de la Paz, cerca de la Puerta del Sol, y data de 1907. Las más afamadas tabernas castizas de Madrid incluyen estos días torrijas en sus cartas. Casa Ciriaco, en la calle Mayor. Casa Lucio, en la Cava Baja. Antonio Sánchez, en Mesón de Paredes. Y Casa Marta, en la calle Santa Clara. Cuatro clásicos.

El bacalao es sin duda el ingrediente fundamental de la cocina de vigilia. Como sustituto de la carne. Por eso de la abstinencia. De ahí que el plato fundamental del miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma sea el potaje de bacalao con garbanzos y espinacas. Que en algunas casas complementan con huevo duro. Espinacas con garbanzos es cocina de todo el año en Sevilla. Como lo son también las pavías de bacalao. Que en Madrid llevan su nombre completo. Soldaditos de Pavía. Son tiras de bacalao rebozado frito. Que las preparan de manera espectácular en El Rinconcillo, Casa Carmelo y Casa Oliva. Allá en Sevilla. O en Casa Labra, en la madrileña calle de Tetuán. Porque en Revuelta -el mejor bacalao de Madrid- salen de cocina en forma de lomos fritos. Que no de tiras. Lo de Pavía no está certeramente historiado. Unos dicen que viene de la batalla de tal nombre. Otros del general del mismo apellido. Y algunos de un regimiento de Infantería que tuvo guarnición en Cádiz. Lo cierto es que las tiras de molla de bacalao rebozado existen en nuestra alimentación desde tiempos remotos. En España y en el resto de Europa. Las mejores que yo he tomado son las de Dar Filetaro, una pequeña cantina romana que está en la cerrada de Santa Barbara. Junto a Campo dei Fiori. Donde Martina y Loredana -una friendo y otra despachando-distribuyen el bacalao envuelto en papel de estraza a los clientes para que lo puedan consumir en la calle. Como en la freiduría sevillana del Arenal. Fiel a las tradiciones de la ciudad. Primer viernes de marzo. Tiempo cuaresmal. Llueve torrencialmente sobre Madrid. Donde ya es de noche. Y el tráfico fluye por sus grandes vías.

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    48 opiniones en “Primer viernes”

    1. Adecuado y entrañable post, para avivar tradiciones, que ojala nunca sea pierdan. Motivos religiosos aparte.

      Me has hecho recordar con mucho cariño un plato que se hacia siempre en mi casa el Viernes Santo, Olla de Congre (congrio), lleva congrio seco remojado, alubias blancas, patatas, espinacas, ajos y azafran. Para mi era un castigo, ya el olor no me gustaba. Mi padre año tras año, me decía prueba un poquito que te va a gustar, un año por darle gusto lo probé y os aseguro que no he comido nada mejor.

      Me gustan mucho las tradiciones de cuaresma y semana santa y lo que mas me gusta es comprobar que en Madrid, Barcelona, Málaga, Albacete…… son muy parecidas.

      Por cierto Fernando, no te quedes con las ganas, estas invitado al potaje de garbanzos con espinacas y bacalao, en Barcelona también lo hacemos, ah, yo le pongo huevo duro.

    2. Fernando,te falta escribir una guía de viajes culinarios, para conocer las ciudades a través de sus restaurantes,bares
      tascas …y transportarnos a ese mundo de sensaciones que tan bien describes… Recuerdas la novela “Como agua para el Chocolate” ,de la mexicana Laura Esquivel, que te lleva a un mundo de olores ,colores ,sabores ,sensualidad … desde la elaboración tan exquisita de sus platos .
      La Semana Santa de mi infancia,también tiene su parte culinaria como uno de los elemento principales ;aparte de lo que has descrito estaba el arroz con leche ,y las tortillitas de bacalao. Aún sigo con la tradición y elaboro algunos platos que me recuerdan aquellos tiempos…
      Enhorabuena por tu Blog

    3. La Cuaresma recuerda los 40 dias (no tengo acentos) que Jesus ayuno en el desierto, de ahi viene la palabra.
      La Iglesia catolica y ortodoxa impuso muy pronto el ayuno para emularlo. Lo digo porque el origen del bacalao seco viene de ahi. Para trasladar el bacalao al interior de los paises cristianos, sobre todo España, era necesario salarlo antes de cargarlo a lomos de burros o caballos.
      De ahi los maravillosos platos que yo, desde luego, sigo cocinando.
      La purrusalda, patatas, zanahorias, muchos puerros y bacalao.
      El bacalao con garbanzos, espinacas y huevo duro.
      Las bolas de bacalao, el bacalao al pil pil, con patatas, a la vizcaina……
      El huevo tambien estuvo prohibido durante un tiempo, por eso se cocian y se pintaban para distinguirlos de los frescos, una tradicion muy viva en los paises centroeuropeos, sobre todo, en Alemania.
      Todavia recuerdo de niña en el Villa Atxendenetxe, sede del Colegio Aleman de San Sebastian, como buscabamos huevos pintados escondidos en sus maravillosos jardines. Encontrar un huevo pintado suponia todo un alborozo.
      En Roma son famosos los frape, unos dulces exquisitos, ligeros y con lluvia de azucar y que en Cuaresma, no faltan en ninguna casa. Mejor no comprarlos porque no hay quien se resista, se comen como pipas…al horno, fritos o con miel.
      El bacalao lo comen rebozado, como nuestras gambas a la gabardina, pero nada que ver con los guisos de cuchara españoles…..pero como Italia es el pais de la pasta, las 1001 variaciones de la misma, preparda sin derivados carne, los reconcilia con Dios y con la Iglesia.
      Baci a tutti

    4. De todos es sabido de la riqueza de la gastronomia de cuaresma de España, y para muestra tu artículo.Excelente por cierto.
      No en todas las comunidades autonómas finaliza igual la Semana Santa. En toda Cataluña al igual que en Valencia,Islas Baleares, Aragón y Murcia , las abstinencias de la cuaresma finalizan con la degustación de “La Mona” de Pascua denominada así porque solo se come el dia de Pascua.
      La Mona tradicional en Cataluña, es una base de bizcocho que se cubre con crema catalana y huevos duros en la superficie y almendras en los lados. Como La Mona es regalada por el padrino a sus ahijados, lleva tantos huevos como años tiene el destinatario. Como sostificación los huevos pueden ir pintados de colores.
      “La mona” ha ido evolucionando, -si bien aun se conserva en muchos pequeños pueblos de Cataluña, la tradicional- y se han ido sustituyendo los huevos duros por huevos de chocolate, plumas de colores, pollitos grageas de chocolate etc.
      En Cataluña se celebra cada año un concurso de Monas en el que acuden maestros pasteleros que con chocolate negro, hacen verdaderas esculturas de tamaño considerable,

    5. Tu relato de hoy, aunque nos hables de ese Madrid que tan bien describes, huele a todos los rincones conocidos. Porque huele a puchero de cuaresma, a guiso de patatas con bacalao, a arroz con leche, a leche con canela y a pan de sopa. Y a sopa de pan, de ajo, de primer viernes de mes, aunque no siempre sea marzo…

      Cierro los ojos y recuerdo, como si estuviera allí, el olor de la cocina de leña de mi niñez y veo a mi abuela Vale revolviendo, cuidadosamente, la leche con ralladura de limón y canela -…no tiene que hervir, Marilén, dale vueltas, despacito, sin miedo…- en la que, una vez templada, mojaría sin complejos unas enormes rebanadas de pan. No me acuerdo de ella rebozándolas en huevo, ni friéndolas en sus sartenes de hierro, pero la veo espolvoreando sobre esas formas perfectas y ordenadas un polvo de azúcar finísimo que parecía volar. Es que es francés… me decía. Que todo lo extraordinario en aquella casa o venía del caserío en que ella nació o de l’autre côté… Las torrijas de mi amona eran únicas! Como las de todas las abuelas.

      Ella fue la que me enseñó, siendo solo una mocosa, a hacer sopas de ajo… es muy fácil, Marilén, me ayudas?… Y yo golpeaba con ganas pan viejo, tostado previamente y ennegrecido casi con mimo en aquel horno que crepitaba distinto según quemara astillas o trozos de madera… Y removía cuidadosamente –pero qué bien se me daba eso de remover pucheros…!- esa sopa de pan a la que añadíamos al final dos huevos. Y a veces, algo más.

      Porque aquellos primeros viernes de mes –los del cuento de las monjas del colegio, que aseguraban que yendo a Misa no sé cuantos seguidos, ganábamos el cielo, mira tú…- mi amona Vale remataba nuestra sopa de ajo con trozos de bacalao, diminutos, abundantes, generosos… Y la humilde sopa de pan y ajo, con su toque de huevo crudo, se convertía en una insuperable “zurrukutuna”. Hazte con la receta, Fernando, te gustará. Además, no tiene secretos…

      Aunque tengo que confesar que ninguna zurrukutuna nunca, nunca, me ha sabido ya como aquélla que mi amona me daba a probar directamente del puchero. Del puchero de cuaresma de mi amona Vale.

    6. Aunque escribas sobre gastronomia , tu relato de hoy es hermoso. Me transportas al ayer y me encanta.

    7. Me recomendaron tu blog hace ya algún tiempo. No he tenido tiempo de echarle un vistazo hasta hoy y debo decirte que, de entrada, me gusta. Por ejemplo, este artículo, que hablando de cuaresma, torrijas y bacalao, es la excusa perfecta para que echemos la vista atrás, o al lado, incluso hacia delante y nos emocionemos.
      Lo que escribes me sugiere muchas cosas, nostalgia la que más, nostalgia y muchos recuerdos.
      Si no llego demasiado tarde iré dejando algún comentario en artículos anteriores. Espero encontrarlos tan sugerentes como éste. Mis felicitaciones.

    8. Fernando,
      tu artículo me ha llegado al alma porque son muchos los recuerdos que se me han cruzado al leerlo. Parece una tontería, pero esos platos de vigilia forman parte de mis primeros años de juventud, de mi casa familiar en Montilla y de la de mis amigos, del colegio donde estuve interno y de mis paseos los domingo de Cuaresma por Sevilla recorriendo iglesias y confiterias. No me gustaba el bacalao, pero terminé aceptándolo. Hoy no puedo prescindir de él, lo compro para casa,
      lo busco en los restaurantes y lo consumo de todas las maneras, aunque fueron los portugueses los que definitivamente me contagiaron de su pasión y de sus recetas. No se si te acordarás, aunque creo que sí porque duró hasta hace muy poco tiempo. Había en Sevilla, en la plaza de Armas y frente a la Estación de Córdoba, un bar-restaurante llamado Los Gabrieles con la fachada de azulejos y tal, en donde ponían unas pavías exquistas. Aunque ahora tenemos unos restaurantes en Sevilla, los Baco, que nos ponen el bacalao de todas formas y además tienen tiendas de delicatessen que te venden los lomos de importación perfectamente cortados y sin espinas. Otro día te hablaré del pastelón de mi pueblo, que me lo traigo de Montilla algunos fines de semanas.
      Un abrazo desde Sevilla, Fernando.

    9. Me encanta lo que has escrito hoy que recuerdos. Llego la cuaresma. los viernes de vigilia y con este pretexto degustar algo especial . En mi casa se acababan los postres durante 40 dias por hacer algo de penitencia. Pero, comiamos unos deliciosos pescados a la veracruzana, o, en chilpachole . o en no se cuantas diferentes salsas pero siempre riquisimos.

    10. Gracias por ese paseo culinario de Semana Santa. Nosotros, en casa, y desde siempre, tenemos presente el bacalao, pues lo hagas como lo hagas, siempre es un gusto saborearlo. Aunque este mal dicho en esta semana tan santa.

    11. Leyendo tu post cuaresmal vienen a mi paladar sabores de la infancia y recuerdos de la Semana Santa. Ahora todo ha cambiado, pero recuerdo hace apenas unas décadas cuando en Madrid cerraban tiendas, cines y bares y la programación de la tele, la única, eran películas de contenido religioso.

    12. Tu paseo por Madrid, por la cuaresma y su gastronomía, me ha traído muchos recuerdos y por los comentarios que estoy leyendo creo, que no soy la única que se ha emocionado.

      Tradiciones, con un significado que como alguien ha dicho, muchos seguramente los mas jóvenes no conocen. Me parece fantástico, que escribas sobre cosas tan nuestras y tan vividas en una época, para recordarnos que las tradiciones forman parte de nuestra identidad y que hay que transmitirlas a nuestros hijos para que no se pierdan.

      Una vez mas, gracias por escribir.

    13. Como cambia la percepción de lo vivido con el paso del tiempo, recuerdo el horror que me producían la llegada de los viernes de cuaresma,( el resto del año teníamos Bula Papal) sabía lo que me esperaba:pescado, albóndigas de bacalao, o el potaje de garbanzos , y sobre todo el remordimiento, cuando sin darme cuenta abría la nevera y pellizcaba un trocito de jamón ó fuet, automaticamente me daba cuenta de que había pecado y me sentía fatal.

      Hoy adoro , los potajes en general, el bacalao y las albóndigas de bacalao son mi perdición.

      Tampoco me importaría que nos volvieran a dar en la tele Benhur ó los 10 Mandamientos, me apoltronaría en el sofá y las vería con mucho gusto comiendome unas torrijas con canela.

    14. Describes con tal lujo de detalle, que casi puedo oler esos manjares y ya la hora que es , me ha entrado el gusanillo.

      Ahora mismo, aunque no sea viernes, me comería unas buenas patatas con bacalao y huevo escalfado uno de los platos tradicionales que hacía mi madre en los viernes de cuaresma.

      Te agradezco este y otros escritos tan bonitos y entrañables referidos a nuestras costumbres y tradiciones que si no le ponemos un poquito de ganas se pueden perder. Me hacen recordar tiempos felices y a la vez me dan la ilusión para mantenerlo con mis hijos.

    15. Un saludo desde Barcelona, Fernando.

      No sé si sabes que el bacalao entra por el País Vasco pero donde más se consume es aquí en Catalunya. En mi casa preparamos en estas fechas los bunyols de bacallà y también la exqueixada. Tradicional, tradicional de cada viernes de Cuaresma, son los canalons de vigilia, que se preparan con pescado y marisco. No solemos hacer torrijas ni dulces de este tipo, por lo menos en mi casa, aunque sí recuerdo de niña que mis mayores nos daban por Semana Santa unos dulces mallorquines que llamaban crespells y que estaban riquisimos.

    16. Fernando, aunque te sigo desde el inicio de tu magnífico blog, nunca me había decidido a escribir ningún comentario, pero de hoy ya no pasa. Y es que quiero agradecerte la satisfacción que me produce la lectura de tus textos. Siempre te ilustran y te enseñan algo (o mucho) de historia, de otros lugares y sobre todo, en mi caso, algunos me han hecho ver que aun siendo de Madrid, ¡pues no conozco Madrid! Y quiero conocerlo.
      Sigue así, por favor, ME ENCANTA TU BLOG, tanto, tanto, que lo he recomendado a mis amistades, que por cierto muchas ya son fieles y esperan impacientes las próximas entregas. Enhorabuena.
      Un saludo,

    17. Qué recuerdos…!!
      He de reconocer que no tengo ni idea de cómo se cocinan la mayoría de los manjares que has descrito, pero has conseguido encender en mí la llama de aprenderlos para poder pasar esta maravillosa tradición a mi hija. Como siempre, muchas gracias!!

    18. ¿La zurrukutuna no es un marmitako de bacalao? Hasta ahí lo llevo, señoras!!!!!!!!!!!!!!!

    19. … no confundamos la llonganissa de Pascua, de Requena o de Benissa, y los huevos de chocolates y monas de Catalunya y Valencia, que son alimentos de la Pascua de Resurección, con los platos de vigilia, sea la purrusalda de bacalao, el potaxe de garbanzos con huevo duro o los canelons de cola de rap negre, que son de Cuaresma y Semana Santa. Cada uno en su sitio. La época de vigilia si en algo es rica y copiosa es en dulces caseros, llamémosle torrijas, flores de sartén, leche frita, pestiños o arroz con leche y tejas, que es el
      postre más universal.

      ¡BON PROFIT!

    20. Torrijas de vino y pestiños con azúcar son dulces de Madrid en estos días previos a la Semana Santa. Los hay siempre en “El anciano Rey de los vinos”, que es una legendaria taberna de la calle Bailén, situada frente al Palacio Real, especializada en cocina madrileña, entre cuyos platos no faltan los soldaditos de Pavía que ud. ha comentado en su artículo y que aquí en Madrid unas veces le llamamos así y otras simplemente pavías o tiras de bacalao rebozado.

    21. Me trae muchos recuerdos la cuaresma porque en casa se hacia lo tradicional arroz con leche,pescados,cochayuyo son hojas del mar, bacalao, y mucha fruta siempre lo hacíamos para reunirnos todo la familia y disfrutar de la cuaresma de los 4 años que llevo en este país todavía no he comido lo que tu nos describes espero hacerlo este año para saborear las delicias y conocer los platos típicos que se come en estas fechas.
      Y espero conocer muy pronto el lugar donde se puede degustar esas delicias.

    22. Siento discrepar con los compañeros que han derivado sus comentarios hacia aspectos culinarios porque sostengo que el autor no ha construido este magnífico artículo pensando en la despensa de la cuaresma, en los platos de vigilia o en la gastronomía en general, como alguna dice. ¿Es cierto, Fernando? Soy profesora de Lengua Española en un IES de la Comunitat Valenciana, seguidora de este blog y de la destreza literaria del autor, y además sé lo que digo, pués el artículo que nos acaba de colgar Fernando es a todas luces un retrato personal, más profundo de lo que nos imaginamos y con mensaje contundente de nostalgia manifiesta, que nos hace desde su soledad más íntima. Observamos un tiempo de tristeza (la Cuaresma), un espacio ocioso (el comienzo de un fin de semana), un hombre ligero de equipaje que busca conversación (él mismo) y una ciudad horrible para caminar, atestada de tráfico y donde llueve sin parar (Madrid). Pese a lo cual él la camina, retando las incomodidades y ubicándose en lugares comunes que va dulcificando con lo que observa en los escaparates y con los recuerdos que le van llegando de otros tiempos, para lo que recurre a esos saltos de Madrid a Sevilla y viceversa y a esos latiguillos costumbristas con que nos disfraza sus sentimientos a través del idioma. Que me perdone el autor por el atrevimiento, pero lo aprecio así. Gracias por darme esta oportunidad, Fernando.

    23. Fernando, te felicito por este artículo lleno de recuerdos que, a mi al menos, me ha transportado a otros tiempos, entre mi infancia y la adolescencia, cuando verdaderamente en la casa de mis padres y en las de mis dos abuelos se acostumbraba los viernes de cuaresma a comer de vigilia. Todo tipo de verdura, arroces y legumbres, pero sin carnes, tocinos y chacinas. No me podía imaginar que en Madrid estuvieran tan arraigadas este tipo de costumbres culinarias, no entre los católicos sino en los establecimientos populares tipo tabernas, restaurantes, hornos o pastelerías. No sé el sabor que puede tener una torrija porque nunca me la he tomado, pero de aquellas patatas con bacalao y acelgas rehogadas que comiamos en Semana Santa sí que me acuerdo, como también de la fuente de arroz con leche con su canela en rama que nos zampabamos de postre. Enhorabuena por este artículo.

    24. Sr. Orgambides :
      Estoy interesado en la copia de su discurso de presentaciíon en el Ateneo de Cádiz, en particular por el Almirante Azarola, pero me es imposible, Me podía indicar como puedo conseguirlo.
      Un saludo

    25. QUE BIEN ES RECORDAR LA SEMANA SANTA, EN COLOMBIA HAY MUCHO RECOGIMIENTO. Y CÓMO NO HABLAR DE LAS TRADICIONES CULINARIA QUE SÓLO SE VEN EN ESA ÉPOCA. EL DULCE DE CORTADO, EL MANJAR BLANCO ESPECIAL DE ESA ÉPOCA, EL POSTRE DE NATAS…

      RECUERDO A MI MADRE HACIENDO UN SIN FIN DE PLATOS PARA LA FAMILIA Y ELLAS A SU VEZ LE DABAN. Y
      SEGUIR LAS TRADICIONES DE SEMANA SANTA, LÁSTIMA QUE SE HAN IDO PERDIENDO Y SE VE ESTA SEMANA COMO DE VACACIONES.

      PERO DE VACACIONES O RECOGIMIENTO SE SIGUEN HACIENDO ESOS MANJARES.

    26. Insuperable artículo gastronómico que a mi entender no es nada provocativo pero que si lo ha sido por alguno de los compañeros de blog .La polemica siempre es positiva.
      Comentaría que la abstinencia cuaresmal, hoy día es practicada aun en muchas poblaciones,dándole sentido religioso o simplemente por mantener vivas las tradiciones.Años atrás se consumia bacalao en todas las variedades porque era el pescado mas barato del mercado, las familias lo compraban meses antes de la cuaresma, seco y entero (simplemente marcado para cortarse mejor) y asi consumirlo en época de abstinencia.
      Actualmente es un lujo el degustar un buen bacalao porque llega de varios paises nordicos, y no todos tiene la calidad por ej, del de Noruega.

    27. Sonia, ¡qué lectora tan lúcida eres! Es un placer leer el comentario que le dedicas al texto de Fernando. Coincido contigo. En estas líneas afloran sentimientos de su autor. El que predomina -para mí- es el de tristeza, que desemboca en nostalgia. La cuaresma es el encuadre apropiado: vigilia, abstinencia, ausencia… de casi todo. Luego está el paseo en solitario -tan de su agrado- y tema recurrente en sus escritos-. Sus pasos le encaminan a lugares públicos, establecimientos en donde casi nadie se conoce. En ellos, “comparte” sus espacios de ocio, a la vez que nutre su espíritu de la cultura y experiencia que el momento le depara. Sus frutos son los artículos que nos brinda. Es cierto que habla de platos típicos, pero de algo más también. De ellos, no sacaría un tratado de gastromía, porque me parecería incompleto. Es cierto que se documenta muy bien y nada le es ajeno; se interesa por todo. .Eso se lo procura su chispa de periodista. Pienso que hay dos maneras de acercarse a la cocina: una se limita a un simple recetario donde se dictan unas normas para la elaboración de los platos. La otra es buscar la vida que se esconde tras esos manjares, la sabiduría de una cultura determinada, su esencia Yo, si tuviera que sacar un libro de sus textos, me basaría más en cómo se pasea por la vida, cómo es su peregrinar, qué es lo que toma de la vida y qué es lo que deja…Si no se le hubieran adelantado, yo titularía su libro: “La busca”
      Gracias, Sandra, por tu lucidez.

    28. BUENAS TARDES, FERNANDO

      EL ARTICULO ES LA CRONICA DE UN PASEANTE, COMO TU BIEN INDICAS QUE ERES. Y RECOGE TODO LO QUE VAS VIENDO. A MI ME PASA LO MISMO, PERO NI TENGO LA PLUMA QUE TU NI ME DEDICO A ESCRIBIR…MI TRABAJO ES MAS SENCILLO Y ME PERMITE PASAR HORAS EN LA CALLE, DEL DESPACHO A LO JUZGADOS Y DE LOS JUZGADOS AL DESPACHO, PUES SOY PROCURADOR. VIVO EN SAN FERNANDO PERO PRACTICAMENTE HAGO LA VIDA EN CADIZ. LEI TU ARTICULO AYER, COMO TAMBIEN SIGO LOS DE TU HERMANO EN EL DIARIO. Y ME PARECIO ESTUPENDO. PERO ESTA MAÑANA CUANDO SALIA DEL JUZGADO EN BUSCA DE MI COCHE ME ENCONTRE CON UN BAR EN LA CALLE TRILLE QUE NO TIENE NOMBRE EN CUYA PUERTA FIGURA UN CARTEL QUE DICE: “HAY TORTILLITAS DE BACALAO”. PASE DE LARGO, PERO ME EMPECE A ACORDAR DE TODO LO QUE TE HABIA LEIDO EN EL ARTICULO Y ME DI MEDIA VUELTA ENTRANDO EN EL BAR Y PIDIENDO UNA CERVEZA CON TORTILLITAS, QUE ERA LA UNICA TAPA QUE YO VI POR ALLI. TODAVIA NO ME LO CREO, PERO FUE COMO UN RAYO ELECTRICO QUE TE EMPUJA. Y AQUI ME TIENES, FERNANDO, CONTANDOTELO. POR CIERTO, LA DOS TORTILLITAS QUE ME PUSIERON ESTABAN EXQUISTAS. ERAN REDONDITAS, PEQUEÑAS, COMO LAS DE CAMARONES, Y EL BAR, PUES UN BAR MODESTO CON BARRILITO DE VINO DE CHICLANA Y CON CLIENTES DEL BARRIO. SOLO PONEN LAS TORTILLITAS DE BACALAO POR CUARESMA ME DIJERON.

      UN ABRAZO, AMIGO.

    29. Gracias, Cari Oriol, por compartir mi comentario sobre este artículo de Fernando. Sigo sosteniendo que va por ahí y me alegro que tú lo veas así. Afortunadamente no estoy sola. Mi nombre es Sonia y no Sandra, pero veo que ha sido un lapsus. Un abrazo.

    30. Nos presenta un Madrid idílico de tabernas, tradiciones cuaresmales y costumbres castizas que por lo que te leo todavía existen y muchos no lo hemos descubierto aún.

      Sin duda que este fin de semana estaré en ello y sustituiré los habituales bartolillos que tenía pensado comprar por unas torrijas de leche en El Riojano de la calle Mayor.

      Gracias por contarnos tantas cosas, Fernando.

    31. Di que sí, Carmen! La zurrukutuna es algo rico, rico, rico…
      En algún sitio, no recuerdo bien dónde, si fue un libro o en la carta de algún restaurante, leí go así como “una aristocrática zurrukutuna”. Pero sí recuerdo que sonreí… una sopa tan “humilde” elevada a la categoría de lo más. Y por qué no?
      Te propongo que si coincidimos con el Orgambides por este txoko nuestro nos metamos entre pecho y espalda una buena ración, de zurrukutuna, de conversación y de amistad de la buena. Hace?
      Besarkada bat!

    32. Hola Fernando,
      a mí también me encanta callejear y comer en la barra de los bares. Hasta este año, Barcelona era fantástica para cruzartela andando , pero ahora, además de llover, nieva!
      Yo, el bacalao frito lo asocio a mis post partos, ya que mi madre me preparaba grandes cantidades para que tuviera mucha leche .
      Nunca se lo dije porque me encantaba su bacalao, pero yo la leche siempre la he tenido mala.

    33. Que las tradiciones nunca se pierdan. En casa de mis padres los viernes de cuaresma no se podía comer carne, pero de postre siempre se servia buñuelos de viento (también llamados de cuaresma).

    34. En mi casa, mi familia es creyente, y de pequeña se guardaba la vigilia. Desde que empezaba hasta que acaba la cuaresma, ningún viernes ni el miércoles de ceniza en mi casa se comía carne, sino el tradicional bacalao, que mi madre como buena gallega lo “borda” y la empanada de “xoubas”. Es una tradición que con el paso de los años, aunque ya no esta tan vinculada a la iglesia, yo creo que en casi todas las familias siguen haciendo, quizá no con tanto rigor, pero si como tradición. Son tantos los recuerdos que tengo de aquella Semana Santa, la visita a las iglesias, todas ellas con las imágenes tapadas y con aquel olor a cera, de la cantidad de velas que estaban encendidas. Recuerdo también que las emisoras de radio y después la televisión solo retransmitía las procesiones desde Sevilla y con qué fervor se cantan las saetas, aun hoy me ponen la “carne de gallina” cuando las oigo.

    35. Salve Fernando, anch’io conosco gli eccellenti filetti di baccalà fritto di “Er Filettaro” di Piazza Santa Barbara, uno slargo di via dei Giubbonari, come anche le frappe, sfrappe dalle mie parti o chiacchere, di cui parla Carmen Postigo. In tutti i commenti si parla di ricordi e anch’io non posso dimenticare le croccanti sfoglie fritte e spolverate di zucchero a velo che in questa epoca faceva mia madre. Sarà un luogo comune, però non sono più riuscito a mangiarne di uguali. Ciao

    36. El mejor potaje es el de garbanzos con espinaca, sin bacalao ni nada parecido, siempre que se cocine como mandan los cánones del casticismo madrileño. Quienes mejores lo preparan de Madrid son los de Casa Salvador, en Barbieri esquina a San Marcos, donde Pepe Blázquez, sobrino del legendario Salvador y mandamás de esos fogones. Después podemos pedir la merluza rebozada -la mejor de Madrid- y rematar con un flan casero de postre. No hace falta pensar mucho en los vinos porque de la casa tienen el Rioja Bordón y el Cune, que son garantía. No se puede pedir más. Y si sois dos, unos noventa más arriba, más abajo…Suerte y buen provecho.

    37. Elena, quedamos ya para deleitar a nuestro amigo Fernando con nuestra maravillosa y aristocratica zurrukutuna, humilde pero excelsa. San Sebastian o Roma??? Donde querais, falta Fernando por decidir si acepta nuestra generosa invitacion.
      Alberto, ti va di mangiare frappe insieme dopo qualque filetti di baccalà fritto a Piazza Santa Barbara????, Sono pronta!!!, mi piacerebbe tanto!!!! Baci postigocarmen@hotmail.com

    38. Es curioso que todas las fiestas incluyan el buen yantar en su celebración. Pero más curioso es que cuando hay que abstenerse de toda fiesta, debamos recogernos, meditar y moderar, tampoco olvidemos los placeres del paladar. Esta visto que el instinto primario depués de respirar es comer. Siempre. A todas horas, con fiesta y con abstinencia. Nos abstenemos de todo menso de comer, y si puede ser, bien.
      Pues comamos, que los pecados siguen ahí y duele menos la culpa con estomago y el paladar satisfecho.

    39. Que envidia me gustaria tener todos estos recuerdos de las tradiciones que te puedo asegurar se han ido perdiendo. Hoy da lo mismo que sea viernes de cuaresma o de noche vieja se come casi lo mismo. Sabes gracias a ti he conocido lugares y tradiciones que me gustan muchisismo .Gracias

    40. En Colombia la ciudad más dogmática es Popayán. Allá hacen procesiones, se disfrazan, salen las bandas marciales, se hacen muchas procesiones de Jesús durante la semana. Se programan varias actividades en las iglesias, sobre todo oraciones, un día para los jóvenes, se hace unción a los enfermos, se reunen los grupos de oración y cada grupo se encarga de una ceremonia por día.

      El Jueves Santo se hace el Sermón de las Siete Palabras y se hace una procesión.

      El viernes se hace la cerremonia y hay hora santa en la iglesia alrededor de las 10pm.

      El Domingo de Ramos se hace la bendición de los ramos y la procesión respectiva y el Sábado Santo se le dedica a la Virgen y el Domingo de Resurreccción se hace una ceremonia especial que dura horas.

      En Popayán las procesiones son muy especiales porque allá se disfrazan, hacen guiones teatrales y todo eso. Allá gastan mucho presupuesto para eso… esta ciudad se caracteriza por la celebración de la Semana Santa y la visita mucha gente para esa época, es un poco parecido a Sevilla

    41. riquísimas las torrijas de “ochoa”, en calle sierpes, sevilla, después de tomar un buen bacalao, por ejemplo, con tomate en “el bacalao” (victoria eugenia) de la cadena baco, en plaza villasis con calle cuna.

    42. Que digo yo que todo evoluciona. Por evolucionar hasta el arte de hacer torrijas. Yo cambie la forma tradicional por una version mucho mas digestiva. Sustituimos el pan por brioche, que por algo vivimos al lado de la frontera y podemos degustar de la riquisima pasteleria francesa, muy recomendable Iribarren Snchneider en Hendaya, donde venian los ministros de Franco cuanto del Caudillo veraneaba en el Palacio de Ayete en San Sebastian a por su famosa Selva Negra con sus guindas maceradas en Kirsh

      ¿Por donde iba? El brioche le quitamos la corteza y lo cortamos como de dos dedos de grosor. Ponemos en un cazo mitad y mitad de leche y nata con su canela en rama (o vainilla) y sus cortecitas de naranja y de limon una pizquita de azucar. Cuando hierve remojamos con la mezcla el brioche

      Lo dejamos empapat y lo metemos a la nevera (algun osado incluso en el congelador) A la hora de servir azucar por encima y soplete para caramelizar

      La torrija caramelizada, templada por fuera fria por dentro, con un helado de caramelo o de miel

      Si, ya se que algun topico acabo de romper, pero de momento nadie se ha quejado de la forma algo estrafalaria de presentar las torrijas (aunque no os miento si en estos dias me acuerdo de aquellas tradicionales que me preparaba mi madre)

      Y de las recetas de cuaresma hablamos otro dia

      p.d. y por cierto, Fernando, el articulo sublime como siempre

    43. Lei fragmentos de su discurso de entrada al Ateneo de Cádiz. Me intereso, me interesa. Soy historiadora del arte, mexicana, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
      Su texto me suscita muy variadas preguntas y abre caminos que perseguir. Tengo algunos datos que quiza le puedan interesar.
      Es posible entablar contacto via email?
      Gracias

    44. Me gustan tus articulos sobre arte y gastronomía.
      Soldaditos de Pavía buenos los del Anteojo antiguo, de 1968 mas o menos, con Angel el camarero detras de la barra.
      pero se acabó.Como todo.

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